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La fama de los cuenteros colombianos

Por Jhohann Castell·26 de agosto de 2024

Aseguro que somos famosos e importantes, de verdad, por chuchito que si. Los cuenteros colombianos somos ampliamente conocidos por la diversidad de nuestras expresiones orales, fruto de poseer una historia de mestizaje tan maravillosa y tremenda que, sumada a una geografia tan exuberante y agreste, nos permite la riqueza de exponer multiples rostros de una misma nacion. En el presente articulo pretendo decir por que y mostrar, al menos, tres tipos de cuenteros colombianos, asi como ampliar la discusion presentando las dos caras de algunos argumentos expuestos y brindar, de paso, algunas consideraciones para contratar cuentacuentos.

Si, somos famosos. No tomen lo que digo como una pauta publicitaria, jamas pondria en duda la riqueza cultural de otros pueblos, pero tampoco debemos vestirnos de falsa modestia. Incluso, para que veamos el otro lado de la moneda, podriamos afirmar que parte de la riqueza de nuestra oralidad proviene de nuestras propias tragedias. Agregamos a nuestros discursos la tristeza de contar con una historia de violencia desenfrenada y una resiliencia social que raya en la locura y que da lugar a los relatos mas asombrosos, transitando entre la risa y el llanto. Ni hablar del papel de la escuela, ausente para muchos. Contamos por miles a las personas cuya unica fuente de conocimiento es la palabra hablada, implementada como unico recurso para aprender a habitar el sistema social que nos rige, en territorios que se funden entre lo rural y lo urbano. Y esto es apenas una parte del coctel que nos hace grandes!

Ahora bien, toda la fama que recae sobre nosotros es posible gracias a los oidos que prestos se disponen para el fabulador. Aqui la gente es adicta a los relatos, tenemos un publico que los necesita y que los pide. Nunca necesitamos que vinieran a decirnos los teoricos que detras de toda buena idea difundida hay una historia que le catapulta. Jamas requerimos que nos reinventaran todo el discurso volviendo a nombrar la cosa con eso del storytelling, asunto tan viejo como ya lo menciono Yuval en Sapiens, y ahora tan marketero y ligero que solo busca repetir algo simple: un buen relato es poderoso, efectivo y se comporta como una semilla en la imaginacion, germinando hasta convertirse en un arbol frondoso. Ya me puse rimbombante.

Por supuesto, ese mismo publico que nos solicita tambien suele regalarnos algunas ofensas tremendas. El desconocimiento lleva a muchos a decir, en medio de un comentario inocente, cosas como: "cuenteme un chiste, cuentero". Tambien pasa en algunas solicitudes de contratacion: "alo, necesitamos en la empresa a un cuentero que nos haga reir". Acto seguido viene toda la explicacion sobre las diferentes formas de expresion que se mueven en la oralidad, que en el caso del cuentacuentos la risa es un condimento y no un fin... Mientras eso sucede yo me rasgo las vestiduras y exhibo el silicio: Sucristo bendito, dame paciencia!

Para evitar alargar la disertacion, agregare que existe una diferencia clara entre un narrador oral de cuentos y un narrador oral de micro relatos con fines humoristicos: los cuenta chistes. Los primeros se concentran en despertar desde la palabra los multiples sentimientos y reflexiones que habitan al ser humano. Los segundos se enfocan en un fin: hacer reir. Deberia explicar la diferencia entre el cuentacuentos y el standapero? Si, parece que si, pues hace parte de la ecuacion. El standapero, neologismo para referirse a aquel narrador oral que habla desde el insight, se encarga de subvertir "verdades culturales" para hacer reir; es el mismo fin del cuentachistes, ambos se encuentran en el terreno exclusivo del humorismo. A mi, particularmente, me gusta ser cuentero por su apertura y por el gozo personal. Sin embargo, tambien disfruto con felicidad de las otras formas y navego en el Stand Up Comedy, en la Improvisacion teatral, en el humor desde la parodia. El problema esta lejos de lo que haga el artista, para ser franco, el asunto esta en que el publico entienda las diferencias y diversidades, para que cada cosa reciba su valor y juicio.

El espectador que aprende a saber que es un cuentero y que es humorista, asi como el espectador que entiende cuando un artista se mueve entre las formas y las trasgrede a consciencia, sabra mejor cuanto tiempo dedicar a cada espectaculo y como valorarlo. Tambien, en el caso del empresario, sabra reconocer a que artista contratar para cumplir sus objetivos de comunicacion.

Volviendo al papel del cuentacuentos, nuestro objetivo principal, en Colombia podriamos hablar de tres tipos: dos que si lo son y otro que no. Importante: esto que voy a decir deberia tenerse en la cuenta a la hora de contratar a un cuentero colombiano. Advertencia: esta es una taxonomia arbitraria, jamas absoluta y que solo pretende abrir la discusion.

  • El primer tipo de cuentacuentos es aquel cuya oralidad esta aferrada a su herencia, que se surte de los relatos de antano. Son personas que bien pueden ser agrafas, incluso analfabetas, pero que estan tan bien paradas en la riqueza de su pueblo, conscientes de su origen, que vale la pena sentarse varias horas a escucharles. Entre estos estan los que consideran a la palabra como el vehiculo de su cosmovision, que ven en ella lo sagrado, la verdad y medio por el cual expresan sus relatos constituyentes.
  • Los segundos son aquellos sin tradicion, los que desconocen como se llamaban sus tatarabuelos. En esta clasificacion me ubico, sin duda. Nosotros somos los paridos en la ciudad, los que aprendimos a caminar por el frio concreto, en medio de la incertidumbre y de la desconexion de la tierra. Fuimos nutridos culturalmente por todo y por nada. Algunos nos dedicamos juiciosamente a contar historias y nos abrimos camino por el sistema escolar hasta encontrar algo nutritivo, un asidero profesional en algun pregrado. No teniamos de otra, teniamos que estudiar. Bebimos en la literatura, la historia, el teatro, la comunicacion social, la publicidad, hasta en la ingenieria de sonido o el diseno audiovisual. Desde la multiplicidad nos abrimos campo, aranamos los relatos de los abuelos, imitamos a los grandes escritores, tomamos prestado algunos relatos, los intervenimos, transformamos y diseccionamos hasta ir ganando una voz propia que se alimento de experiencia, hasta que la vida nos fue otorgando algo de criterio. Algunos, como lo hizo Santa Palabra, tuvimos la osadia de volvernos empresa y apostarle a vivir generosamente de lo que se ama.
  • El tercer tipo debo mencionarlo por iluminar el lado oscuro. Este es el que dice ser cuentero, pero no lo es. Esta integrado por aquellos que se presentan como grandes fabuladores: no leen, no escriben, carecen de una herencia oral significativa, nunca pasan por fuego sus verdades, hablan por hablar, mienten sin escrupulos y embaucan: parecen politiqueros! Estos, debo decirlo con tristeza, no son pocos y terminan por cerrar puertas a los que si estan en la mistica del oficio; con su obrar empanan la labor del narrador de historias. Sobre aquellos que se ubican aqui guardo la siguiente esperanza: que encuentren la ruta que todos encontramos y por milagro adquieran algo de juicio, o que se aburran y encuentren otra cosa que les asegure una comodidad mejor.
Finalmente, al publico le corresponde identificar frente a que clase de cuentacuentos esta sentado. Tambien, para el caso de las contrataciones, al contratante le corresponde hacerse una pregunta: esta dispuesto a soltarle el microfono a alguien para que hable por mi compania sin valorar detenidamente si es una persona idonea para representarme bien?