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Anécdota nº 0111 min de lectura

Aun recuerdas a los cuenteros en la Colina?

Por Jhohann Castell

Cuando fue la ultima vez que fuiste a la Colina de San Antonio? Si me acompanas en este texto recordaremos juntos y te hare pensar en algunas cosas mas de este espacio emblematico para los cuentos y los cuenteros.

Imaginate llegando antes que la mayoria. Es sabado a las 6:30p.m. y hay pocas personas. Buscas un lugar en el centro de la graderia y te sientas a esperar el inicio del show. Pronto se abre el telon, que es una forma tradicional para referirme a que nos paramos en lo alto de un muro a gritar: "Cueeeentos, Cueeeentos". Sabias que en el 2008 gritabamos igual y un perrito negro con rasgos de Labrador aullaba y luego entraba hasta el centro del agora para que nosotros le dieramos un premio? Con ese mismo llamado la gente que esta esperando en el sendero se acerca al teatro, pero ya no viene el perro: se lo robaron.

Todo eso acontece a la altura de la carrera 10 Oeste # 1 - 93, alli esta el sendero de piedras que conduce a la Capilla de San Antonio, patrimonio de la ciudad de Santiago de Cali. Este camino fue disenado para los feligreses, para los turistas con ganas de una bonita vista y se fue transformando, con el paso del tiempo, en una sala de espera para la funcion de la noche. Si, es usualmente en ese sendero de piedras donde la gente espera el llamado de los cuenteros de Santa Palabra y nos sirve de punto de referencia para recordar. Tambien contradice lo que dijo alguna vez Marc Auge, que un recorrido entre dos puntos es un no-lugar. Pero se equivoca en este caso el teorico o yo lo equivoco a mi conveniencia, pues ese camino nos orienta y nos ayuda a explicar un fenomeno de ciudad. Es precisamente en ese no-lugar que el publico aguarda por los cuentos y es a su costado donde se construyo un teatro de piedra y cemento, bajo el cobijo de un arbol emblematico, como de relato epico.

En menos de treinta minutos hay mas de cien personas reunidas y tu estas en el mejor lugar. Comienza la funcion. Una rutina de comedia pone las reglas del juego. Son acuerdos simples: Primero: todos con sus telefonos en modo silencio. Segundo: ocupe un lugar donde vea y permita que otro lo haga. Tercero: en algun momento vamos a pasar la mochila, el sombrero tipico de las presentaciones callejeras y usted sera invitado a poner en ella. Cuarto: ni se fuma ni se bebe alcohol, porque es un espacio para que las palabras esten de fiesta y la familia pueda participar; no es un bar, es un teatro para todas las edades. Quinto acuerdo y anticipacion del contenido: si, tal vez usted viene pensando en reirse, pero nosotros contamos cuentos y el humor es un condimento, no un fin.

Pasa la primera hora del espectaculo y ya son trescientas personas en el lugar. El perfil de los asistentes es variado y lo notas. Las personas provienen de diferentes partes de la ciudad y todas poseen niveles culturales, academicos y economicos muy diferentes, son de edades distintas, de creencias politicas y religiosas diferentes y, aun asi, estan todas unidas bajo el mismo discurso. Todas las personas asistentes por un momento se unifican, se encuentran, se funden frente a los cuentos. Cada asistente se imagina su propia historia y todos se vinculan contigo porque viajan por el mismo relato. Y en esa colectividad que integras se liberan, de manera conjunta, sensaciones de amor, esperanza, asco, tristeza, risa, todas las emociones segun el cuento contado.

Disfrutas en dos oportunidades el paso de la mochila, donde cada uno aporta segun su bolsillo; es una de las particularidades de este espacio. Por ser abierto al publico nunca requiere el pago de una boleta. En eso tenemos que exaltar la importancia del teatro popular y lo que influye en la creacion de publico. Cuando pasamos el sombrero estamos ensenando que el arte debe pagarse y eventualmente, ese mismo publico aprendera a llegar a las salas de teatro. Es un escalon fundamental que nos permite saltar a la taquilla y este paso, como todos los pasos, se aprende. Santa Palabra se volvio una opcion ante la carencia en la formacion de publico para las salas de teatro o una solucion ante la falta de presupuesto; esto tambien debemos decirlo. Es que para muchos la cosa es compleja y no se cuenta con dinero para una funcion de sala. En ese sentido nosotros hacemos la tarea de generar espacios de inclusion social, donde todos, sin importar el origen, tienen lugar.

Con nosotros pasaras la noche, escuchando alguno de los relatos inolvidables: Don Guillermo, el campesino; Juego de roles, La historia de Antonio el Bobo, El extrano viejo del camino; y en voz de Fraga escucharas, tal vez: Los amigos del Rey; Una carta, un fantasma, un amor; Las aventuras en parapente... Son cuentos que tal vez desconoces por sus titulos, pero que a la primera linea escuchada dices: "si, es un clasico".

Tal vez coincidamos que al pasar de los anos la Colina de San Antonio es conocida no solo por su belleza o por su emblematica iglesia, sino por los cuentacuentos. Por supuesto, ha sido la recomendacion, la referencia voz a voz lo que ha logrado constituir un espacio unico para los habitantes calenos y sus visitantes. Que es lo primero que dices cuando vas a recomendar a los cuenteros? Luego nos respondes esto, por cualquiera de nuestras redes, porque nos gustaria saber.

Al terminar la funcion nos vemos de cerca, un saludo, un abrazo sin temor a pandemia y luego una despedida. Al salir te encontraras de nuevo con el sendero de piedras y cemento y veras, seguramente, la casita verde de la Policia Nacional de Colombia. La imagen podria parecernos un relato critico en si, la presentacion de dos opuestos: el pensamiento pragmatico en un lado y la flexibilidad de la imaginacion y lo posible en el otro. Lo cierto es que la policia nos gana en antiguedad y la concha acustica, el agora, es mas bien reciente. El espacio tuvo, ademas, otras condiciones en su contra. Se construyo y por muchos anos en el habito la nada; fue un espacio disenado desde un comienzo para que la gente escuchara algo y que por mucho tiempo se lleno de silencio. Antes de convertirse en un escenario de programacion cultural constante fue: cancha de futbol improvisada, refugio de enamorados, lugar para pegarse un viaje astral y hasta bano publico. Un dia los contadores de cuentos se tomaron el "no-lugar" y lo convirtieron en territorio.

Quiero decirte, sin pedanteria y mas bien para darle sustento al presente texto, que soy el cuentacuentos que mas anos lleva contando en la Colina. No fui el primero. Decir esto seria contradecir a la humanidad misma que se gesto en torno a las palabras y tambien pasar por alto que desde la construccion del lugar muchos artistas fueron de visita por temporadas. Pero un territorio jamas se construye con visitas aisladas, sino en su practica constante. Manuel Delgado, en su libro Animal publico, nos habla sobre aquellas estructuras arquitectonicas que han sido disenadas para algo y que fracasan durante mucho tiempo en su fin solo porque los habitantes no desean utilizarlas. Nosotros provocamos las ganas, nunca con el objetivo mismo de apropiarnos de un espacio sino por el amor a lo que nos gusta, y asi gestamos la utilizacion (tengo de fondo otro concepto: el espacio practicado, pensando en Michel de Certeau). Y es por eso que hoy podemos dar cuenta, no solo de la transformacion de los discursos emitidos por los artistas desde el ano 2003, sino de las historias tejidas en esa relacion publico-cuentacuentos.

Perdoname si me puse academico, es un vicio que le deja a uno ciertos libros y las ganas de evitar los relatos emotivos porque se me arruga el alma. Es que llevo dias sin contar en ese lugar por la pandemia, por lo del Covid-19.

Sigo con las reflexiones. Junto a mi companero de escena he visto a ninos convertirse en adultos y nosotros mismos pasamos de adolescentes a senores. Hemos dedicado desde hace anos cada viernes, sabado, domingo, lunes festivo y temporadas de vacaciones a relatar nuestra manera de ver el mundo en un parque donde la gente como tu llega con ganas de imaginar.

Santa Palabra se convirtio, poco a poco, en algo de la gente, en parte de sus historias de amor, de amistad, de familia, de vida; y sin querer ofrecimos lo que Delgado dice en el libro que te recomende: ofrecimos respuesta "a esa necesidad de pertenencia comunitaria, una hermandad capaz de hacer frente a la soledad a que tantas veces aboca la vida en contextos urbanizados".

Fuimos en muchos momentos el inicio de alguna historia bonita. Muchos nos conocieron porque fueron atraidos por el barrio y su vista y de pronto, luego de dar la vuelta, se atrevieron a entrar a ese lugar donde habia tanta gente y se encontraron con el cuento y sus variables. Al pasar, se toparon con una cantidad de gente reunida ante uno o dos hombres y la curiosidad (otros le llaman chisme), los llevo a las redes de una palabra salida del cuentero, luego a las redes sociales de Santa Palabra. Es lo que hace del espacio publico un espacio delicioso, del teatro no-convencional un escenario en constante construccion, un lugar de posibilidad pura para aquel que lo transita.

Y entre todo eso, entre los vendedores ambulantes que pasan cada tanto, entre los carros antiguos que una o dos veces por noche llevan a una novia ante su proximo esposo, vos y nosotros hicimos el vinculo. Son muchas las historias para contar sobre esas relaciones que tejimos. Como olvidar a la abuela que nos visitaba siempre con sus hijos, nietos y bisnietos, al enfermo terminal que dedico algunos de sus ultimos dias a visitarnos, a la pareja de invidentes, a los que han pedido a sus parejas el matrimonio; a los que primero iban juntos, luego separados y despues con otros; al que nos pidio un cuento para pedir perdon, al extranjero que aprendio a hablar mejor el espanol visitandonos, al hombre que me abrazo un dia porque habia salido de la carcel y entre las cosas que queria hacer al recobrar su libertad estaba volver a escuchar historias; al senor del "mani, mani", a los vendedores: Ruben, Juliana, Lola, Gonzalo, Nubia... Todo eso lo conservamos en la memoria.

Y pensar que cuando fuimos por primera vez estabamos a la caceria de algunos billetes para una botella de vino, en esa epoca de adolescencia y bohemia, sin responsabilidades ni consciencia. Luego nos hicimos profesionales, empresarios, reflexionamos sobre nuestro repertorio, cambiamos... Hemos crecido gracias a vos, a esa complicidad. Nos has visto crecer? Sentis felicidad de lo que somos hoy? Alguien nos dijo alguna vez que Santa Palabra deberia ser declarado un patrimonio cultural de la ciudad, y eso nos hizo saber la responsabilidad tan grande que tenemos. Es por eso que aqui seguimos, como lo hicieron los griots, rapsodas, palabreros, bardos, juglares, trovadores, tejedores de palabras. Seguimos hilando mitos, leyendas, escribiendo cuentos urbanos y rurales, apostandole al arte de las palabras, improvisando relatos, haciendo que perdure el ingenio en la palabra hablada y esperando volver al espacio de la Colina de San Antonio para llenarte de cuentos. Aqui seguimos firmes en el oficio de tejer historias, preservando el ejercicio de narrar porque esto nos mantiene unidos.

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